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VII CONGRESO: RENOVADOS Y EN COMUNIÓN


“Renovados desde Cristo, caminando en comunión”
Mons. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela.

El arzobispo de Santiago de Compostela, Monseñor Julián Barrio, ha intervenido en el Congreso Diocesano en la tarde del viernes, con una ponencia con el título: “Renovados desde Cristo, caminando en comunión.”

Los objetivos de su exposición eran: animar la celebración de este congreso, favorecer la reflexión conjunta de los diocesanos, acerca de la situación espiritual y ayudarnos a marcar hasta donde pueda, unas prioridades pastorales comunes.

Resumen de la conferencia.

No podemos eludir nuestra responsabilidad. En el ámbito pastoral estamos viviendo un cambio. Teníamos todas las respuestas para todas las preguntas, y ahora nos han cambiado las preguntas. El sínodo tiene que ayudarnos a escuchar las preguntas de los demás porque, si no, difícilmente podemos dar la respuesta adecuada en un momento en el que de manera especial tenemos que ir de lo visible a lo invisible y, en este peregrinar, no herir nunca el corazón de nadie. Este es el ámbito y el horizonte espiritual en el que nos enmarcamos.

Es bueno conocer la situación para transformarla.

Ha disminuido la asistencia a la misa dominical, no todos los niños son bautizados ni hacen la comunión, no todos los jóvenes se confirman, ha disminuido el número de matrimonios celebrados en la iglesia, ha aumentado el número de parejas de hecho, la moral sexual y la vida familiar están muy alteradas, los planes de natalidad son restrictivos, falta de vocaciones y alta edad de los sacerdotes, falta de vocaciones a la vida consagrada, el desaliento, el cansancio y la tibieza se hacen notar en el día a día. Algunas parroquias se van empobreciendo cada vez más. Laicismo y relativismo. “Si nosotros no imponemos nada a nadie, ¿por qué no nos dejan ese derecho de vivir públicamente nuestra religión?” 

No todo es negativo. También hay signos de recuperación

El trabajo de Cáritas ha mejorado la imagen de la Iglesia. Sube el número de los que se declaran católicos practicantes. Una mayor clarificación entre católicos y no católicos. No todo es negativo. Hay que superar la tentación del continuismo, de la vuelta al pasado. Lanzar un  mensaje de conversión, y la renovación, la evangelización y la misión. Renovación espiritual de la comunidad cristiana.

Un sínodo es éxodo, diálogo, salir de la lógica del todo o nada, de lo mío o lo tuyo. Reflexionar para crear soluciones juntos. No perdernos en contiendas y palabras. Renunciar a ser el epicentro y hacer espacio a Cristo y a nuestro prójimo, vaciarnos de la autosuficiencia para compartir nuestra esperanza con quienes compartimos la misma fe. La conversión es un don, no sólo para los individuos, sino para toda la comunidad cristiana. 

María, como en las bodas de Caná nos invita a probar un vino nuevo, aunque sea por necesidad. Además, toca curar las heridas como el buen samaritano e imitar al administrador sagaz, que no se quedó parado ante las circunstancias, sino que supo actuar.

Un tiempo de crisis es oportunidad de gracia. La esperanza en Dios no nos vuelve ingenuos, sino que nos hace decididos y nos ayuda a vencer los miedos. En los momentos de himpas del Sínodo, en las dificultades, también se probará nuestra voluntad.

Nuestra sociedad parece una muchedumbre solitaria. Pero, aún cuando sufrimos, nos agarramos a un destello de esperanza que se expresa en experiencias de la vida que concretan pequeños anhelos personales.
¿Quién será el samaritano que en nuestros días se detendrá en medio del camino para ayudar?

La iglesia diocesana es testigo de que son miles las personas que, dejando atrás la rutina que asfixia su alma, comparten alimento, tiempo y fe y sus esperanzas más profundas. Soy plenamente consciente de que nuestros conciudadanos sienten la iglesia como algo extraño. Para muchos la Iglesia, quizá por nuestro actuar, es una institución meramente humana.

Somos acción creadora de Dios. Muchos buscan con sinceridad las huellas de Cristo en organizaciones benéficas, quizá por no encontrar entre los que formamos la Iglesia un buen modelo.  Hemos de mirar a los de dentro, pero no olvidemos a los que están fuera.

Vino nuevo en odres nuevos

Es necesario encaminar nuestros pasos hacia el manantial de la Palabra de Dios, capaz de transformar nuestras vidas y también la sociedad en la que vivimos. Nuestra iglesia diocesana necesita con urgencia esa Palabra.

¡Que la Palara viva alcance el centro del sentir y pensar! Es urgente volver a las antorchas de nuestra fe, a los testigos de la ternura divina que desde el corazón del Evangelio nos apremian. El Reino siempre viene de Dios. Pero necesita la Palabra. Necesitamos dejarnos evangelizar por Cristo.

La celebración del Sínodo diocesano nos ayudará a descifrar en comunión por donde encaminar nuestros pasos en nuestro quehacer pastoral. A sentir la necesidad de ser evangelizados y a la vez la urgencia de la misión. La fe se fortalece compartiéndola y hoy tenemos mucho campo para compartirla, cuando sólo intentamos conservarla la perdemos, como aquel que enterró el talento.

La razón de nuestra iglesia no es otra más que evangelizar. La Iglesia no es para ella misma, sino para los hombres y mujeres.

Sal de tu tierra

Un sínodo es hacer juntos una experiencia de comunión y corresponsabilidad una puesta al día y actualización de nuestro compromiso de fe. Un proceso en el que la iglesia diocesana tomará conciencia de sí misma. Descubrirse protagonista de su rumbo pastoral. Asumir la responsabilidad de la acción pastoral y del testimonio de fe. El proceso sinodal no es en absoluto algo externo o artificial a nuestro ser iglesia. La Iglesia es asamblea de hombres y mujeres que escuchando la palabra, se ponen en camino y en ese mismo caminar, se dejan encontrar por cristo.

Un sínodo es iglesia en acción, es manifestación de la Iglesia Local, en su ser misterio de comunión- la diócesis es un nosotros. De la urdimbre sinodal nacen los planes pastorales, expresión de un compromiso concreto, que traduce nuestro servicio evangelizador.

Nacer de nuevo siendo viejo

Conversión 

Es necesario valorar en la fe, los métodos, estructuras, organismos diocesanos, e incluso actitudes personales que acercan o incluso alejan de la misión. El sínodo ha de estimular la renovación de las estructuras como la conversión de los corazones

Convertirse es

Renunciar a ser epicentro para hacer espacio en los sentimientos y compromiso a Cristo y al prójimo. Arriesgar y abandonar nostalgias. Vivir en esperanza, desprenderse de lamentaciones y pesimismos. Renunciar a nuestras seguridades. Sólo el Espíritu puede hacer que los que somos distintos cooperemos unánimes en este importante servicio a nuestra iglesia. La conversión no es sólo un don para los individuos sino para toda la comunidad cristiana

Escucha

Vivir el sínodo supone: Orientarse juntos hacia la escucha de lo nuevo. Salir de nuestras inercias y prejuicios individuales o colectivos. Escuchar con oídos nuevos lo que el señor nos dice.

Oración

No hay postura más realista que la orante. Una actitud orante nos ayudar a crear en todos un oído atente capaz de escuchar lo que pase inadvertido. Presentir el susurro del Espíritu en medio de los acontecimientos. Nos capacita para cribar lo trivial de lo real, lo superfluo de lo necesario, lo llamativo de lo importante.

Realismo esperanzado

La tarea del sínodo requerirá:
Toda la fe en la providencia de Dios. La puesta en valor de nuestros recursos personales y colectivos. Un sano espíritu de discernimiento. Responsabilizarnos más conscientemente de aquellos que son marginados. Ser hoy la Iglesia que Dios quiere. Vivir la realidad como el solar donde se está realizando la historia de la salvación. No pasar por alto nuestras deficiencias.  Presentar con confianza al Señor nuestros cinco panes y dos peces. No esperar del Sínodo lo que no estemos dispuestos a compartir. No exigir a los demás lo que no estemos dispuesto a aportar cada uno.

La reflexión serena nos ayudara a no imponer nuestros criterios

Nos dará paciencia para acompañar los ritmos de las comunidades. Nos librará de la pasividad que escandaliza a los más débiles. Nos ayudar a reconocer con serenidad la vida en nuestros ojos y las semillas de verdad en el hermano. Poniendo la mirada en los signos de los tiempo.

 “Con vosotros soy cristiano, para vosotros obispo”. San Agustín

El obispo reconoce el valor de cada piedra viva, pero su responsabilidad es velar por la solidez de la casa entera. Ha de tener en cuenta los carismas de cada uno pero siempre en función del bien de todos. Ha de escuchar a otros, pero para no atender sino a Dios, padre de todos. El responsable de toda la pastoral diocesana, es al mismo tiempo e que más necesita a todos para el desempeño de su tarea.

La comunidad diocesana es mucho más que la suma de los bautizados, los cristianos regenerados por la gracia de Dios, tomamos conciencia de los que significa nuestro bautismo. Entonces nos convertimos en comunidad de piedras vivas. Esta realidad de fe se vive en el seno de la iglesia

Donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ello. Mt 18

Nadie en la diócesis debe sentirse ajeno a este acontecimiento. Todos somos ricos espiritualmente pasa poder ser generosos. No partimos de cero, sino del fruto de las generaciones anteriores. En este momento crucial somos responsables de que la fe perviva. Cristo nos está acompañando.


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VII CONGRESO: TRES AÑOS VIVIENDO LA COMUNIÓN


"Una historia de tres años viviendo la comunión eclesial"
Mons. Antonio Vitalino Fernandes, obispo de Beja, Portugal

El VII Congreso Teológico Pastoral de la Diócesis de Coria-Cáceres contó como segundo ponente con Mons. Antonio Vitalino Fernandes Dantas, que presentó el proceso sinodal que se está llevando a cabo en su diócesis portuguesa de Beja. Durante la ponencia, la tarde del jueves 21 de mayo, también estuvo presente su obispo coadjutor, Mons. José João dos Santos Marcos, que lo sucederá en el cargo, pues él cumplirá dentro de poco los 75 años, edad de jubilación de los obispos.

Beja, afirma Mons. Antonio Vitalino, es una diócesis extensa, “Conduzco, y todos los años hago 50 mil kilómetros”: 17 concejos en 6 arciprestazgos con 12.300 km. Es una diócesis muy rural, “mucha tierra y poca gente, con la costumbre de que las mujeres y los niños van a la iglesia, pero los hombres no, o se quedan fuera”.

D. Antonio ha procurado presentar de manera sencilla la realidad de la diócesis y el proceso sinodal que está a punto de terminar, hablando de la historia de la diócesis, de la idea de un sínodo a la convocatoria y del desarrollo del sínodo.

Diócesis de época romana. Con la llegada de los árabes se produce una época de martirios, entre ellos el mismo patrón de la diócesis. D. Antonio Vitalino es el decimocuarto obispo después de la restauración de la diócesis.

Los católicos en el Alentejo son el 75,9 por ciento de 225.000 habitantes. La práctica dominical es del 6 por ciento en 2001, 3 por ciento entre los jóvenes entre 15 y 39 años.

Entre el 2004 y el 2014, comenta el prelado, el número de confirmando ha aumentado debido a la insistencia en que la Confirmación culmina el proceso de la iniciación cristiana. Los bautismos han disminuido, igual que los matrimonios, que han pasado a ser uniones de pareja y nada más.

Es positivo, como partida, que se da entre la población un sentimiento religioso intenso y mucha devoción a la Virgen. El sínodo se destinaría a proporcionar a los cristianos una mayor comprensión de los fundamentos de la fe cristiana y facilitar la vivencia de la fe y del compromiso eclesial. Por eso se lanza el sínodo.

Es una región de tradición comunista y la práctica religiosa era mínima, aunque ha ido aumentando poco a poco. Para lograrlo, desde el 1999, D. Antonio ha procurado buscar una comunión más intensa entre el clero y los fieles. Para ello pensó siempre en un sínodo, pero ante la negativa de los consejeros que no veían el momento, se comenzó primero con unas misiones populares. Ya en el 2000 comenzó a proponer la idea del sínodo y todos los años la iba repitiendo. En la Visita ad Limina de 2007 de los obispos portugueses, Benedicto XVI lanza el reto a la Iglesia portuguesa de programar mejor la participación de los laicos en la vida de la Iglesia. Por eso se decide repensar la pastoral y se comienza a preguntar a los laicos, que se sorprenden porque era la primera vez que se les consultaba algo así.

El 29 de septiembre de 2012 se convoca el sínodo, que llevará cono lema: “La verdad os hará libres”.

Se preparan catequesis sobre varios temas para preparar la participación de los fieles y al final de los temas preguntas para hacer propuestas para la vida de la diócesis.

Tras la primera asamblea en mayo de 2013, se ve la necesidad de abrir la participación a las instituciones sociales, alcaldes, instituciones socio-caritativas…

En la asamblea del 9 de noviembre de 2013, se estudian las propuestas de los 120 grupos sinodales y se decide seguir trabajando con más catequesis.

En el año 2014-2015 las catequesis han girado en torno a la caridad y las instituciones socio-caritativas, “Dios ama a quien da con alegría”.

En el último año se están preparando las catequesis, en las que entrará mucho la idea de la misericordia en la misión de la Iglesia y el centenario de las apariciones de Fátima para poder concluir el sínodo en noviembre  del 2016.

Respecto al sínodo afirma: “Soy muy optimista. Hay que aumentar la esperanza y continuar junto a la gente, animando y cambiando, empezando por uno mismo”.



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VII CONGRESO: SÍNODO, TERMÓMETRO DE MADUREZ


“El Sínodo es el termómetro de nuestra madurez cristiana” 
Don Vicente Jiménez, arzobispo de Zaragoza

El Congreso Teológico Pastoral ha dado comienzo en la tarde del jueves 21 de mayo en el Complejo Cultural San Francisco. Tras el rezo de vísperas y la inauguración oficial, Don Francisco Cerro ha agradecido la presencia de don Vicente Jiménez, arzobispo de Zaragoza, ya que este cuenta con una apretada agenda.

Además, el prelado diocesano, ha ofrecido una pequeña consideración sobre las tres claves del congreso. Primero, una eclesiología de comunión: que sacerdotes, religiosos y laicos caminemos juntos con Cristo, “no consiste en hacerlo todo rápido, sino en llegar juntos”, matiza. Segundo, la vida consagrada es, fundamentalmente este año, una referencia para el seguimiento de Cristo, reflejo de la iglesia que desea el Papa Francisco, una iglesia pobre y para los pobres y, por último, la presencia de Santa Teresa de Jesús en el quinto centenario de su nacimiento a través del musical de Rogelio Cabado y la conferencia de Sánchez Adalid.

Don Vicente Jiménez, ha recordado que estuvo presente en la ordenación de Don Francisco como obispo y ha alabado a nuestro obispo, diciendo que tiene un fuerte corazón de pastor y que se desvive por todos.

El arzobispo de Zaragoza comenzó su intervención hablando de sus orígenes. “Mis padres procedían de pueblos humildes de Soria, en mi infancia aprendí a amar a Dios, a la virgen, a hacer el bien a los demás, a ser humilde y sacrificado”. También ha agradecido a los sacerdotes que orientaron su camino, y sus profesores, “no sólo eran profesores sino maestros que educaban en la calle y en el aula”.

Hoy era un día especial para don Vicente, “se cumplen 11 años de mi ordenación en Osma-soria y cuatro meses de mi ordenación como arzobispo de Zaragoza”.

El arzobispo ha felicitado a la Diócesis por esta iniciativa eclesial: “os animo a que lleguéis a buen puerto. Que esta experiencia sirva como modelo y referente para otras iglesias particulares o Diócesis y para Gloria de Dios”.

El arzobispo de Zaragoza, Ha ofrecido unas reflexiones sobre el sínodo a la luz del Concilio Vaticano II, explicando que el Sínodo es una experiencia fuerte como iglesia y ha apuntado finalmente algunas actitudes pastorales para este camino sinodal.

Reflexiones a la luz del Concilio Vaticano II

Las reflexiones del Vaticano II se centraron en la Iglesia, en su ser, su misión y su tarea. La Iglesia fue el tema central. La Iglesia es pueblo de Dios, cuerpo de Cristo y templo del Espíritu. En el magisterio posterior se indica que el concepto comunión indica una realidad muy rica y de múltiples aspectos, una realidad poliédrica que sólo se entiende si se ven todas las caras, una comunión con Dios, en su Palabra y en los sacramentos. La Iglesia de Dios, bajo la Palabra, celebra los sacramentos para la vida del mundo. La Iglesia nace del misterio de Dios Padre, Hijo y Espíritu. La Iglesia se edifica con los diferentes modos de ser, pero “comunión no es igualitarismo ni liberación”. La iglesia se encarna en el tiempo, el espacio y las culturas. 

Laicos, consagrados y obispos, juntamente, tienden hacia un único objetivo, hacer crecer el cuerpo de Cristo hasta la plena madurez. “En vuestro sínodo, el Espíritu de Dios va a soplar en los niños, los jóvenes, los adultos y los mayores”, apunta el prelado.

Don Vicente, ha lanzado un mensaje especial a los consagrados, no se concibe un sínodo sin los religiosos y sin la presencia y participación de los laicos: “Después del Concilio vaticano II un Sínodo no puede ser la reunión del obispo con los curas, sino una reunión del obispo con toda la diócesis”, en la que impere el diálogo, el respeto y la cercanía, añade. “Todos somos cuerpo, pero hay cabeza, en representación de Cristo está el obispo; en el cuerpo está la mano y sus dedos, no es lo mismo un pulgar que un índice. Cada uno es necesario según su vocación y carisma”.

Una experiencia fuerte como Iglesia

Don Vicente Jiménez, ha explicado que el sínodo es una experiencia fuerte para la diócesis, de gran calado y de importante envergadura, pertenece a su historia, no sólo en la crónica. “Será piedra miliar en la historia de la diócesis de Coria-Cáceres. Que el obispo llame a sus miembros, y poner en estado de sínodo, es uno de los acontecimientos más solemnes y comprometedores para la iglesia diocesana. Es el termómetro de vuestra madurez cristiana, es una prueba de la vitalidad espiritual, un signo de la capacidad de hacernos cargo de la misión evangelizadora”.

“Vuestro obispo es sencillo y humilde, como el Papa Francisco y Francisco de Asís, y junto a la exhortación Evangelii Gaudium se abre ante vuestra iglesia de Coria-Cáceres una experiencia en la que hay que aventurarse a navegar mar a dentro con Cristo a la cabeza. Un proceso a realizar juntos con Cristo para buscar, renovar y fortalecer la fe. Una iglesia que es al mismo tiempo, semilla, germen levadura y un Reino nuevo para una humanidad nueva. Va a ser un momento de gracia para progresar en el amor y en la unidad, para renovarnos en las parroquias y movimientos, para anunciar la salvación de Cristo a los más necesitados y que sufren la crisis, y sus zarpazos, una crisis que no acaba de remitir”.

Se cumplen 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II, y don Vicente desea que éste impregne el sínodo diocesano: “Ojalá vuestro sínodo reciba la frescura y la enjundia de los textos del Concilio Vaticano II, sirva para mejorarlo, reflexionar y vivirlo en profundidad”. También el documento programático de la Evangelii Gaudium, del Papa Francisco: “¡Qué mejor documento! Pocas diócesis van a reflexionar y recepcionar en profundidad tanto como la vuestra este documento del Papa”.

“Los obispos españoles no queremos quedarnos al margen de la misión evangelizadora. En la misma sociedad española también están presentes el olvido de Dios y la debilitación de la fe, con nuestra acción pastoral queremos responder a la crisis que vive nuestro pueblo. Necesitamos asumir ese estilo evangelizador recomendado por el Papa Francisco en todas nuestras actividades pastorales, en una clave esperanzadora y esperanzada”, culmina el prelado.

Actitudes pastorales para este camino sinodal

Don Vicente Jiménez, arzobispo de Zaragoza, recomendó encarecidamente leer del 24 al 33 de la Evangelii Gaudium, donde analiza su Santidad cómo cambiar las formas.

- Una espiritualidad con vida de oración, basada en una experiencia fuerte de Dios, en tiempos recios. Amigos fuertes de Dios, dice Teresa de Jesús.

- Aspiración a la santidad. Sin la marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en la sociedad. 

- Eclesialidad sentida y vivida en comunidad, sin caminar como llaneros solitarios. Nadie evangeliza en solitario.

- Cercanía a la realidad concreta de las personas. Tomar el pulso y el latido y manifestar la necesidad de estar abiertos a ella, siendo sensibles a sus problemas y dificultades, esperanzas y logros.

- El diálogo, con el mundo, con la Humanidad. Algo que promovió el Concilio Vaticano II.

- El espíritu de servicio y disponibilidad. No disimular ni hacer cualquier cosa por agradar a los hombres. La verdad que nos hace libres es Cristo.

- Servicio de amor a los hermanos, un amor fraternal siempre creciente. No se puede evangelizar lo que no se ama. No ser profetas de calamidades y desventuras. Ser amigos de los hombres,  nuestros hermanos, que Dios los quiere apasionadamente.

- Por último, con una actitud de alegría, de esperanza. Fruto del espíritu según San Pablo. La alegría es distintivo del evangelizador. La verdadera alegría nace de Dios y de Jesucristo y de su encuentro en la oración.  El evangelizador, en cuanto portador de la Buena Noticia, ha de ser testigo de la esperanza.

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EXPLICACIÓN DEL ICONO SINODAL - 3


Los Apóstoles 

En el Icono  del Sínodo podemos ver también a los Apóstoles a quienes Jesucristo Resucitado envió en misión con estas palabras:

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt.28,19-20).

Escuchemos y acojamos nosotros estas palabras del Señor ya que  también son para nosotros, teniendo en cuenta el carisma, don o ministerio que  cada uno haya recibido del Espíritu Santo para común utilidad, para edificación de la Iglesia.

Os invito a todos a reflexionar un poco:

* ID.  Somos una Iglesia enviada, misionera. Salgamos de nosotros mismos y vayamos a las periferias geográficas y humanas para anunciar el evangelio. La evangelización es la dicha y la vocación de la Iglesia: “la Iglesia existe para evangelizar”.

* HACED DISCÍPULOS. La misión de la Iglesia es ayudar a los hombres a creer en Dios, a ser discípulos de Jesús. Discípulo es aquel que cree en Jesús, lo ama e imita; lo sigue por la senda de las bienaventuranzas; anuncia a Jesús a todos los demás…

* BAUTIZÁNDOLOS… El anuncio del evangelio, acogido en la fe, conduce al creyente al sacramento. Por el bautismo somos incorporados al misterio de la muerte y de la resurrección de Jesucristo y nos hace miembros de la Iglesia “misterio de comunión en tensión misionera”, Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo

* ENSEÑÁNDOLES A GUARDAR… Hagamos como San Pablo: “Yo recibí  del Señor lo que os he transmitido” (I Cort. 11, 23).

* YO ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS… Esta es nuestra alegría y nuestro gozo. No estamos solos. El Señor está con nosotros siempre…  

Florentino Muñoz Muñoz


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EXPLICACIÓN DEL ICONO SINODAL - 2


La Stma. Virgen María  

El Icono de nuestro XIV Sínodo Diocesano contiene también una Imagen de la Virgen María. Nos ha llenado de gran alegría encontrarla  en él. La amamos y veneramos.
        
* María es la Madre del Verbo encarnado. Ella acogió la palabra del ángel: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra”. María  concibió al Verbo en sus entrañas purísimas por obra y gracia del Espíritu Santo que la cubrió con su sombra.

* María es “figura de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo” (LG 63).

Volvamos nuestra mirada creyente, filial y confiada a nuestra Madre para que ella nos ayude a crecer en la fe, en la caridad y en la unión con Jesucristo.

* María es “Madre de la Iglesia” (Beato Pablo VI), es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título”.

Volvamos nuestro corazón y nuestra mirada a la Stma. Virgen María. Ella es nuestra madre que nos acoge y nos ampara, nos proteja e intercede por nosotros ante su divino Hijo.

* María es “estrella de la nueva evangelización”.  Como María llevó a  su Hijo a casa de Isabel, también nosotros debemos imitar a la Stma. Virgen  María en la tarea evangelizadora.

Santa María,  
-  Protégenos y guárdanos siempre. 
-  No nos dejes nunca solos en el camino de nuestra vida…
-  Ruega por nosotros al Señor ahora y en la hora de nuestra muerte
-  Llévanos contigo al cielo para siempre 
                                                                  
Florentino Muñoz Muñoz

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EXPLICACIÓN DEL ICONO SINODAL - I


1. La figura de Jesucristo

Jesucristo es el centro de la Iglesia. La Iglesia es sacramento de Jesucristo, prolongación sacramental de Jesucristo, y no se entiende sin Jesucristo.

Jesucristo es el centro de la evangelización ya que “no hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios” (EN 22).

Jesucristo es el centro de la liturgia y de la Eucaristía pues esta es memorial sacramental de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Jesucristo es el corazón de la vida cristiana pues él es el camino, la verdad y la vida. Por eso san Pablo nos dijo: “tened los mismos sentimientos que tuvo Jesús” (Fil.2,5).

Recordemos estas palabras del Concilio Vaticano II:

“Jesucristo con su total presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos, finalmente, con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y conforma con el testimonio divino que vive con nosotros para liberarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna” (DV 4).


2. La Palabra de Dios

“La palabra divina, que es poder de Dios para la salvación de todo el que cree (cf. Rm.1,16), se presenta y manifiesta su vigor de manera especial en los escritos del Nuevo Testamento” (DV 17). Por eso, “es conveniente que los cristianos tengan amplio acceso a la Sagrada Escritura” (DV 22).

El Concilio Vaticano enseña: “es necesario que todos los clérigos, sobre todo los sacerdotes de Cristo y los demás que, como los diáconos y catequistas, se dedican legítimamente al ministerio de la palabra, se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura y con estudio diligente, para que ninguno de ellos resulte “predicador vacío y superfluo de la palabra de Dios, que no la escucha en su interior”, puesto que debe comunicar a los fieles que se le han confiado, sobre todo en la  sagrada liturgia, las inmensas riquezas de la palabra divina” (DV 25). 

De igual forma el santo Concilio exhorta a todos los cristianos, en particular a los religiosos, a que aprendan el sublime conocimiento de Jesucristo (Fil.3,8) con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. “Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo” (DV 25).
           
Florentino Muñoz Muñoz
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HACIA UNA PRIMAVERA ECLESIAL


Papa Francisco

1.- "Abrir caminos nuevos al Evangelio", sin contentarse con lo de siempre. Avanzar sin miedos. 

2.- Obispos en actitud de "escucha atenta a todos", de "corazón a corazón", buscando siempre lo que une y no lo que separa, promoviendo la  santidad, alentando los  esfuerzos evangelizadores de todos… 

3.- Sacerdotes que pongan en práctica sobre todo estas cuatro virtudes: humildad, paciencia, ternura y misericordia y busquen siempre la santidad.

4.- La Iglesia ha de salir a las periferias geográficas y existenciales para encontrar a todos y anunciarles el Reino de Dios. 

5.- La Iglesia ha de estar en estado de misión, dedicada no sólo a conservar lo que ya tiene, sino volcada en ir a buscar a los "alejados", a los que no creen, a las ovejas perdidas.“La fe no es una mera herencia cultural".

6.- La Iglesia ha de cuidar especialmente la transmisión y la educación de la fe de los niños, adolescentes, jóvenes, alentando la catequesis.

7.- La  Iglesia ha de  acompañar a las familias, que son comunidad de vida y de amor, y que están llamadas a transmitir la fe. 

8.- Los Obispos y los presbíteros atenderán de forma "prioritaria" a las vocaciones sacerdotales y religiosas, con una acertada selección de candidatos.

9.- La Iglesia ha de ser pobre y cercana a los pobres. "El servicio a los pobres" de una Iglesia que "es madre y nunca puede olvidar a sus hijos más desfavorecidos".  Renovemos “la opción por los pobres”.

10.- “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación” (Evangelii Gaudium, 27).
Florentino Muñoz Muñoz

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RENOVACIÓN CONCILIAR


El próximo XIV Sínodo diocesano se inscribe y se comprende en el deseo ferviente de promover la renovación de la vida y misión de la Iglesia del Señor que está presente y camina con la fuerza del Espíritu Santo por nuestras tierras de la Alta Extremadura hacia la Casa del Padre como Jesús: “haciendo el bien, curando a todos los oprimidos por el Diablo” (Hech. 10,38).

En este mismo sentido, nuestro Sínodo es expresión clara del anhelo de seguir realizando la renovación conciliar que nos proponen sus grandes Constituciones:
·        Constitución dogmática sobre la Iglesia: “Lumen Gentium”.
·        Constitución dogmática sobre la Divina Revelación: “Dei Verbum”.
·        Constitución sobre la Sagrada Liturgia: “Sacrosanctum Concilium”.
·        Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual: “Gaudium et Spes”.

El Sínodo tiene  por finalidad “prestar  ayuda al Obispo en el ejercicio de la función, que le es propia, de guiar a la comunidad cristiana”. Nos sentimos gozosos de poder ofrecer esta ayuda a nuestro Obispo a quien se le ha confiado esta Diócesis de Coria-Cáceres “para que la apaciente con la cooperación del presbiterio, de forma que, unida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por el evangelio y la Eucaristía, constituye una iglesia particular, en que verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo que es una, santa, católica y apostólica” (ChD. 11).

Esta finalidad “determina el particular papel que en el sínodo corresponde a los presbíteros, en cuanto próvidos cooperadores del orden episcopal y ayuda e instrumento suyo, llamados para servir al Pueblo de Dios”.

Nuestro Sínodo también “ofrece al Obispo la ocasión de llamar a cooperar con él, juntamente con los sacerdotes, a algunos laicos y religiosos escogidos, como un modo peculiar de ejercicio de la común responsabilidad de los fieles en la edificación del Cuerpo de Cristo”.

Florentino Muñoz Muñoz


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AL SERVICIO DE LA EVANGELIZACIÓN


Una de las grandes finalidades del próximo Sínodo diocesano es  promover la evangelización en esta etapa histórica en la que vivimos. Sabemos que la evangelización no es tarea fácil, pero con la ayuda del Señor podemos realizarla.

Recordemos que la Iglesia existe para evangelizar; esta es su vocación y su gloria, como enseñó Pablo VI. Lo decimos muchas veces entre nosotros y comunicamos a todos.

En nuestra entrañable Extremadura estamos llamados a ser testigos de Dios y de su amor y misericordia. Nuestras aldeas, nuestros pueblos, nuestras ciudades son la “viña” a la que nos envía el Señor para trabajar. Este trabajo es mantener viva la memoria y la presencia de Dios entre nosotros…

Digamos todos y cada uno: Dios existe. Soy creyente por la gracia de Dios. 

¡No defraudemos al Señor, que ha puesto su confianza en todos!

Tengamos siempre presente que debemos realizar la acción evangelizadora con la fuerza y la luz del Espíritu Santo, con el fervor de los santos, con nuevo ardor, con nuevas expresiones,  en comunión eclesial… 

Recordemos que la evangelización se realiza a través de:
·        La proclamación de la Palabra de Dios sin descanso
·        La celebración  de la Liturgia y de los Sacramentos
·        El testimonio de la caridad que hace creíble nuestra fe

El Señor nos llama y nos invita a todos a ir a trabajar a su viña en todo momento: al amanecer, a mediodía, a la tarde…Dios cuenta con todos, también contigo. No nos mostremos indiferentes ante Él y ante su llamada…

La misión  es una realidad que se prepara en el corazón y después en los planes 
pastorales y que se realiza con la fuerza del Espíritu Santo.

Todos estamos llamados a participar en la evangelización con el don, la gracia, o carisma que hayamos recibido de Dios…Nadie debe sentirse excluido; nadie debe  excluir a nadie… Pongamos todos y cada uno lo mejor que hayamos recibido del Señor al servicio de la evangelización…

Florentino Muñoz Muñoz

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Iglesia Misterio, Comunión y Misión

Parroquia Guadalupe de Cáceres

En este artículo os invito a contemplar y participar en el Sínodo Diocesano en el ámbito de la Iglesia “misterio, comunión y misión”, o “misterio de  comunión en tensión misionera” (San Juan Pablo II). Digamos unas pocas palabras sobre esto:

1. LA IGLESIA – MISTERIO

Promover con mayor intensidad la santidad y la vida evangélica en nuestra  Diócesis, Parroquias, Comunidades Cristianas
  • Promover con más intensidad la santidad en la Diócesis, en las parroquias, en las comunidades cristianas…
  • Intensificar la Pastoral del sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía.
  • Potenciar la Pastoral vocacional en las Parroquias.
  • Los monasterios de vida íntegramente contemplativa, focos de espiritualidad, de santidad y de fraternidad en la Diócesis.
  • La Casa Diocesana de Espiritualidad, lugar donde los cristianos reaviven su fe y espiritualidad, su presencia y participación en la vida y misión de la Iglesia y su  compromiso a favor de las nobles causas de la humanidad.
  • Encomendar a Dios la Causa de beatificación y canonización de D. Honorio María, que fue sacerdote de nuestra Diócesis.

2. LA IGLESIA – COMUNIÓN   

Intensificar la comunión y la fraternidad  en nuestra Diócesis, en sus Parroquias, Comunidades cristianas, Organismos.

A. Iglesia Universal. Diócesis. Parroquia, Arciprestazgo.

B. Potenciar los organismos de comunión y corresponsabilidad eclesiales en nuestra diócesis en lo que necesiten:
  • El Consejo Episcopal.
  • Las Vicarías y Delegaciones Episcopales.
  • El Consejo Presbiteral.
  • El Consejo Pastoral: parroquial, arciprestal, diocesano.
  • La Junta económica parroquial.

C. Atender las Cofradías, las Asociaciones de fieles…

D. Ayudar a los grupos parroquiales: catequistas, de liturgia, visitadores de enfermos, de oración, ministros extraordinarios de la  comunión  

E. Los Nuevos Movimientos.


3. LA IGLESIA - MISIÓN 
      
Impulsar la nueva evangelización en nuestra Diócesis, Parroquias, Comunidades cristianas…
  • El anuncio del evangelio.  La nueva evangelización. La catequesis. Diálogo Fe – cultura. Diálogo Fe – vida. Diálogo Fe-política. Formación cristiana de adultos. “El Atrio de los gentiles”.
  • La celebración litúrgica. La Eucaristía, los demás sacramentos, la oración, la espiritualidad. La iniciación cristiana.
  • El servicio de la Caridad. “Caritas”. Otros organismos e instituciones de servicio y caridad. La Doctrina Social de la Iglesia. La opción preferencial por los pobres. Salir a las periferias humanas.

Florentino Muñoz Muñoz


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MEDIOS PARA ALCANZAR LOS FINES DEL SÍNODO DIOCESANO


En esta pequeña nota en torno al próximo Sínodo Diocesano hoy ponemos de relieve unos medios que debemos emplear para alcanzar los fines del Sínodo. Estos medios son:

1.- La oración. Sabiendo que todos debemos participar en los trabajos del Sínodo y teniendo en cuenta que Dios es el que da el incremento a nuestros trabajos, recemos de forma individual y comunitaria al Señor por los frutos del Sínodo.

Hacemos un llamamiento especial a:
  • Las hermanas de vida íntegramente contemplativa
  • Los enfermos
  • Los grupos de oración

Orad sin cesar por el Sínodo diocesano.              

2.- La conversión. El Sínodo  implica siempre y en cada una de sus fases:
  • La conversión personal a Jesucristo y al Evangelio, adentrándonos por la senda de las bienaventuranzas y caminando hacia la santidad pues “la nueva evangelización ha de realizarse con el fervor de los santos” y “por medio de testigos de Dios”.
  • La conversión pastoral y misionera “que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una “simple administración”. Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un estado permanente de misión” (EG 25).

3.- La participación. Todos los fieles cristianos estamos llamados e invitados a participar en los trabajos sinodales de cada fase del mismo, aportando lo mejor que nos haya dado el Señor – carisma, funciones, ministerios… para común utilidad, para la construcción de la Comunidad, para el recto ordenamiento de los santos. El Señor nos dice a todos: “id también vosotros a mi viña”. Digamos SÍ al Señor.    

4.- La aceptación de los documentos sinodales. La Diócesis, las Parroquias, las Comunidades Cristianas, todos, hemos de asumir, interiorizar y hacer nuestras las orientaciones del Sínodo Diocesano. Que no se quede todo en unos escritos. Que el Espíritu Santo nos ilumine y guíe, nos fortalezca y nos acompañe en los trabajos sinodales. 

Florentino Muñoz Muñoz

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